Artículo del Secretario General del PSOE de la provincia de Cáceres, Miguel Á. Morales.
La política es una disciplina apasionante, siempre y cuando se dedique a unir, a tender puentes y a buscar soluciones para los problemas de la gente. No hay distinciones, en este sentido, entre política institucional y partidaria. Una necesita de la otra y viceversa.
Eso es lo que hemos hecho desde el año 2012, cuando me tocó la responsabilidad de liderar el PSOE de la provincia de Cáceres. No eran tiempos sencillos ni tampoco lo son ahora, pero desde el primer día hasta el último en el que ocupe el cargo de Secretario General, mi objetivo es que la organización sea cada vez más fuerte.
Para ello, necesitamos de una militancia activa, viva, dentro de un PSOE que motive y esperance para continuar ganando la Diputación de Cáceres y recuperar el gobierno de la Junta de Extremadura.
Nuestro deber es el de ofrecer y ofrecernos allí donde haga falta, en el lugar que la militancia crea que podemos aportar nuestro trabajo. Esa es la generosidad que nos enseña un PSOE con siglo y medio de historia y es el compromiso invariable con el que seguiré actuando.
Ser cada vez más fuertes implica generosidad, implica entender a la militancia para entender a la sociedad, saber qué necesita cada pueblo, cada barrio, cada ciudad y trabajar en equipo para aportar todo lo que somos en favor de la ciudadanía.
El PSOE, como partido, ha pasado por tiempos de tormenta, de silencio, de represalias y fusilamientos. Estamos curtidos de todo lo malo y también de todo lo bueno porque, qué duda cabe, hemos sido los protagonistas de las transformaciones sociales más positivas de la historia de España y de Extremadura.
Los días que se avecinan no serán sencillos. Donald Trump usará a la ultraderecha como Caballo de Troya para dinamitar por dentro nuestros estados sociales, tanto aquí, como en Europa y en el resto del mundo.
Debemos estar preparados para el combate ideológico que vendrá con mayor virulencia, apoyado en lo que llaman la tecno casta, para contaminarnos con algoritmos que edifiquen un marco de mentiras contra las mujeres, el colectivo LGBTI, la inmigración, en definitiva, contra todos y cada uno de los derechos que nos han hecho libres y plurales.
El ataque que recibiremos debe encontrarnos cada vez más fuertes, cada vez más seguros de nuestros compromisos y valores, de nuestra idea de justicia social, de nuestro respeto por el sistema de libertades que hemos conseguido, de nuestra memoria, de nuestra ética de servicio, de todo lo que nos une como personas militantes que somos.
Nuestro deber es invariable, el de cada cargo y el de cada puesto y ese deber que, cada día es más potente y más cercano, es el de ofrecer y ofrecernos allí donde haga falta, en el lugar que la militancia crea que podemos aportar nuestro trabajo. Esa es la generosidad que nos enseña un PSOE con siglo y medio de historia y es el compromiso invariable con el que seguiré actuando.

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